Para músicos y melómanos
Como la ópera, la destreza para improvisar música cosecha fanáticos. El oyente se convierte en el espía de un momento de creación -y meditación- que puede aproximarse al arte o convertirse en un número de malabarismo. El viernes pasado Alfombra Mágica inclinó la balanza hacia la primera de las opciones.
En la mejor tradición jazzera de mostrar un tema, improvisar sobre él y volver a exponerlo, este grupo desmenuza aires de chacarera, candombes, tangos y valses con un virtuosismo frente al que se sacan el sombrero melómanos en general y músicos en particular. Los recitales de Alfombra Mágica son asiduamente frecuentados por guitarristas, bajistas y demás istas que cultivan la sana envidia y a veces la imitación.
Parte del material que tocó el cuarteto, con otras improvisaciones e inspiraciones, pertenece a un disco publicado por Melopea el año pasado. En aquella ocasión el grupo se amplió con el trabajo de Nebbia, de sopladores tan ilustres como Fats Fernández y Bernardo Baraj, y dedos tan hábiles como los de Zaida Saiace en el piano y Gustavo Toker en el bandoneón. Tanto el material del disco como el que tocaron el viernes pasado formarán parte del espectáculo que Alfombra Mágica presentará en Dinamarca, donde se presentarán gracias al trombonista Erling Kroner, un admirador con iniciativa.
Página 12, Agosto 1991
Roxana Kreimer |