1. | Golliwogg's cake-walk * | C.Debussy | 2. | Gnossienne No 1 | E.Satie | 3. | Milonga del ángel * | A.Piazzolla | 4. | Ismael, de la calle Teodoro García* | C.Guastavino | 5. | El patio * | C.Guastavino | 6. | 1 ère Arabesque | C.Debussy | 7. | Alborada del Gracioso * | M.Ravel | 8. | Gnosienne No 2 | E.Satie | 9. | Triste No 3 * | J.Aguirre | 10. | Nocturne No 4 | G.Fauré | 11. | Gnosienne No 3 | E.Satie |
1* de la serie "Children's Corner"
3* arreglo para piano solo de Gerardo Gandini
5* de la serie "A mis amigos", retratos musicales para pianistas jóvenes
6* de la "Siesta" (tres preludios)8* de la serie "Miroirs"
10* de "Aires Nacionales Argentinos", Cuaderno de Tristes
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LOS CLASICOS COMO DEBIERAN SER
Alfredo Cernadas Quesada
Buenos Aires Herald / 30-1-93
Hoy en día, hay muchos conciertos de música clásica que afortunadamente no son lo que eran, gracias a Nigel Kennedy, el Icana Ensamble, y recientemente, a la encantadora Zaida Saiace.
Sus recitales en el Centro Cultural Recoleta fueron atípicos desde todo punto de vista. Para empezar, se trata de una hermosa joven, vestida con una túnica o larga camisa y un vaporoso pantalón en vez del acostumbrado traje de soirée.El programa fue el resultado de una búsqueda interior de la artista, cuya voz grabada se dirige al público en la oscuridad del auditorio. Se trata de una combinación de piezas de Debussy, Satie; Piazzolla (en arreglo de Gerardo Gandini), Guastavino, Fauré y Ravel, ensambladas según el significado que tienen para la artista. En su mayoría son extractos de obras más extensas como Children's Corner (Debussy), A mis amigos y La Siesta (Guastavino), Miroirs (Ravel), Aires Nacionales Argentinos (Aguirre), que crean un todo muy coherente con las Gnossiennes de Satie, la Milonga del Angel de Piazzolla y el Noc-turno de Fauré. Fue delicioso escucharlas...como para soñarlas en una noche de verano. Los oyentes se convirtieron en algo más que en simples espectadores de concierto, gracias al sensible y adecuado uso de la iluminación y las proyecciones.
El recital comenzó después de la introducción hablada con la versión grabada del Golliwogg's cake-walk de Debussy, apoyada por una secuencia de proyecciones de pinturas de marcia Schvartz. Luego, como un fantasma, Zaida Saiace se deslizó sobre el escenario mientras las luces se hacían más brillantes, y empezó a tocar la primera Gnossienne de Satie. Allí las proyecciones se fijaron en una imagen. No me parecía que el expresionismo sardónico, crudo a veces, de las obras de Marcia Schvartz (aunque en algunas fluye la ternura) pudiera ser el apoyo visual más conveniente para un programa como èste; sin embargo lo fue.
Pero aún si este breve recital (una hora) estuviese desprovisto de adornos visuales, valdría la pena ir a escucharlo, porque Saiace es una música digna de verse; de escuchar, realmente. Su inspirada versión del encantador Nocturno n°4 de Fauré, los fuegos de artificio de la Alborada del Gracioso de Ravel traducidos sin esfuerzo y las sugestivas piezas de Satie, para mencionar apenas los puntos culminantes de una performance de la más alta calidad, dieron amplia prueba de ello.
Otro aspecto inusual del recital es que fuera editado por el sello Melopea, un logro del aventurero Litto Nebbia. No hace falta decirlo, vale la pena comprarlo, pero recomiendo fervorosamente la experiencia en vivo.
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